Línea estratégica suelo


El recurso suelo es un componente natural dinámico, vivo y no renovable a escala humana, que se forma a partir de la alteración física, química y biológica de las rocas de la corteza terrestre. Actúa como la capa superficial de la Tierra y sirve de soporte fundamental para la vida, la biodiversidad y las actividades humanas, al cumplir funciones eco-sistémicas críticas como la regulación hídrica, el ciclaje de nutrientes y la producción del 95% de los alimentos del planeta.

Este recurso está constituido por una estrecha interacción de cuatro componentes principales:

  • Fracción mineral: Representa aproximadamente el 45% del volumen del suelo y proviene de la desintegración de la roca madre; determina la textura (arena, limo y arcilla) y aporta los nutrientes inorgánicos esenciales para las plantas.
  • Materia orgánica: Constituye cerca del 5% del volumen y abarca desde organismos vivos (bacterias, hongos, lombrices) hasta residuos vegetales y animales en diferentes etapas de descomposición, destacando el humus, que mejora la estructura del suelo y su fertilidad.
  • Agua (solución del suelo): Ocupa alrededor del 25% del volumen, alojándose en los espacios porosos; es el vehículo que disuelve los nutrientes minerales para que puedan ser absorbidos por las raíces.
  • Aire: Llena el 25% restante de la porosidad y provee el oxígeno indispensable para la respiración de las raíces y la supervivencia de los microorganismos aeróbicos.

El equilibrio óptimo entre estos componentes define la salud del suelo. Sin embargo, factores como la compactación, la erosión y la contaminación alteran drásticamente esta estructura, degradando su capacidad productiva y amenazando la sostenibilidad ambiental global.