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eluniversal.com.co: Una cueva de ladrones

Cuando veo en las noticias la caterva de robos, de verdaderos atracos a los contratos en medio del nuevo coronavirus, me impregna una ira y un sentimiento de violencia contra estos vende patria de cuello blanco que en todo el país están robando físicamente los dineros de los más pobres.

Una investigación encontró 313 contratos de 118 entes territoriales en 29 de los 32 departamentos de Colombia, que suman miles de millones de pesos, en los cuales habría presuntas irregularidades.

Y como nada se embolatan 215.000 y 171.000.000.000 millones.

Desde hace dos años trabajo en el sector Revivir del barrio San José de los Campanos, de gente humilde, trabajadora, gente pobre que pagaba el arroz a 3.000 el kilo y ahora les toca pagarlo a 4.600, y las pruebas del COVID-19 cobrada a peso de oro, pero ¿quién dijo?, la Contraloría General de la República ha identificado presuntos sobrecostos en el 21 por ciento, con una posible pérdida para el erario de 427.000 millones, situación por la que se han proferido 245 alertas.

¿Dónde están las autoridades? ¿Dónde está la sociedad civil? Señor presidente cabréese, grítele a esos acaparadores asesinos que están matando de hambre al pueblo, a su pueblo, gríteles que les va a caer todo el peso de la ley. Recuerde sus palabras: “La lucha contra la corrupción es una prioridad de nuestro Gobierno y los colombianos tenemos que combatir este flagelo todos los días, sin tregua...”.

Señor presidente no tema, empútese, perdón pero me invade un sentimiento tan profundo, tan poderoso que me hace hervir la sangre, y me suscita intenciones asesinas además, peligroso para mis ochenta años.

A veces le tenemos miedo a la ira pero hasta Jesús perdió la paciencia contra los mercaderes cuando a latigazos Él sacó del templo a todos los evangelistas, relatan este episodio en la vida del Nazareno y hay miles de estudios que justifican la Ira Santa y hasta la aconsejan.

Pero escuchemos al evangelista Juan: “Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el templo a quienes vendían bueyes, ovejas, palomas y cambistas sentados. Hizo un látigo de cuerdas, echó todas las ovejas y bueyes del templo; esparció el dinero de los cambistas, volcó las mesas, cuando Jesús vació el templo de cambistas y vendedores de animales, mostró una gran emoción e ira su ira tenía una motivación apropiada. Él estaba enojado por las razones correctas”. La explotación del hombre por el hombre siempre provoca la ira de Dios.

Usted tiene el poder doctor Duque, no deje que estos carroñeros enloden la gran labor que ha hecho y está haciendo acompañando a su pueblo en este percance tan inesperado que nos va a cambiar nuestro estilo de vida. Ojalá.

 

Fuente: eluniversal.com.co - 26 de mayo de 2020