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eltiempo.com: Las casas de Providencia

Hace 10 meses –fue el pasado 16 de noviembre–, el huracán Iota registró su paso tempestuoso por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El impacto de su categoría cinco devastó el territorio insular, especialmente la infraestructura y los hogares en Providencia. El Gobierno Nacional, en cabeza del presidente Iván Duque, prometió, inicialmente, una reconstrucción en 100 días que por diversas circunstancias se ha extendido por muchos meses más.

Si bien en las primeras semanas de la emergencia las autoridades lograron la remoción de decenas de miles de toneladas de escombros y el restablecimiento de los servicios más básicos, el proceso de reconstruir las casas de los habitantes de Providencia ha tomado más tiempo del planeado en un comienzo. A las demoras en la concertación con las comunidades para un diseño de los hogares respetuoso de su tradición cultural se sumaron dificultades en el transporte de los insumos de construcción al archipiélago, así como otras complicaciones logísticas.


En diez meses, la estrategia de la reconstrucción de Providencia es un proyecto al que aún le falta por culminar. Los datos oficiales muestran que de las 910 casas nuevas que el Gobierno se comprometió a construir, se ha entregado el 19 por ciento. No obstante, en cuanto a las viviendas que necesitan reparaciones, el balance es mejor: 69 por ciento. Además, 773 residencias han recibido atención en lo relativo a sus cubiertas, y esto representa un 88 por ciento de la meta.

Ya en junio pasado la Contraloría General publicó un informe en el que lanzó una voz de alerta sobre el corte de cuentas del proceso. El Gobierno respondió con su propio balance de inversiones en agricultura, en pesca, comercio, ambiente, deporte, educación, inclusión social, transporte, salud y la atención en gestión del desastre por más de 373.000 millones de pesos.

Los isleños han sufrido lo suficiente. Hay que apuntar a destrabar los nudos para entregar más casas nuevas cada mes.

No se trata de desconocer el retraso en este proceso, ni mucho menos de minimizar el impacto difícil que estas demoras han generado en cientos de familias isleñas y la zozobra ante la nueva temporada de huracanes en el Caribe. Todo lo contrario, estos datos invitan a focalizar los esfuerzos precisamente en el rezago de la construcción de las viviendas nuevas prometidas mediante la superación pronta de esos cuellos de botella en los insumos.

Ahora que Colombia regresa a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por una demanda de Nicaragua, donde nuestro país defenderá los derechos de las comunidades raizales, es el momento propicio para acelerar la reconstrucción de Providencia, ya que la soberanía también se ejerce con proyectos sociales. El Gobierno se ha comprometido a la entrega total de las casas en marzo próximo, pero es evidente que es urgente agilizar el ritmo de avance.

Estos meses prueban que el problema para terminar de reconstruir Providencia no es de voluntad política, sino de logística, insumos y gerencia. Hay que apuntar tanto a destrabar estos nudos como a mejorar la gestión de la construcción para entregar muchas más casas nuevas cada mes. A 60 días de cumplirse un año del desastre, los isleños han sufrido lo suficiente. La reconstrucción debe acelerarse.

 

Fuente: eltiempo.com - 17 de septiembre de 2021